Me gusta el helado. Me gusta mucho. Trocitos de chocolate y menta, para ser exactos. O tal vez con sabor a café. Me encanta especialmente en un cono de azúcar en un día caluroso, aunque incluso en estos meses escalofriantes tengo helado en el cerebro. Siempre me ha gustado el helado. Mi abuelo solía traer cartones de helado de Baskin Robbins para nosotros los niños cuando mis padres se fueron. Fue nuestro propio regalo especial de él. Y me enganché. Flash adelante a la universidad. El helado era mi comida para llevar. Una novia y yo nos sentábamos en la pared de ladrillos fuera de WaWa, la tienda de conveniencia más cercana a mi dormitorio, y juntos íbamos a limpiar una caja de cartón de Ben & Jerry's Chunky Monkey. Ese año, una y otra vez, nos reuníamos para ponernos al día y comer helado. Más tarde, cuando tenía hijos, el helado era un regalo natural para darles, tal como mi abuelo solía dármelo. Durante años, cuando me golpeaban con la pregunta de la noche, "¿Puedo comer un postre para el postre?" Solía ​​decir que sí. El helado y las galletas fluían libremente. Justifiqué mi laxitud con el razonamiento de que nuestros hijos comen realmente bien la mayor parte del tiempo. A ellos les gustan las frutas y verduras y una variedad de alimentos diferentes, así que, ¿por qué no darles un pase después de la cena? En estos días, puedo escuchar la pregunta del postre antes de que se lo pidan. (Si son inteligentes, mis hijos recuerdan decir "por favor"). Sin embargo, la respuesta está cambiando cada vez más. Comencé a pensar que, a pesar de que son saludables y les gustan los alimentos saludables, a la larga no estoy ayudando a mis hijos dándoles un postre azucarado después de cada cena, enseñándoles un hábito poco saludable de por vida. Ahora, tenemos más fruta para el postre, o tal vez ni siquiera tenemos el postre en algunas noches. Se está convirtiendo en un hábito menos agresivo y más en una decisión consciente de disfrutar conscientemente de vez en cuando. Quizá pronto, esa pregunta automática dejará de llegar y mis hijos no darán por sentado el postre. Tal vez crezcan pensando en el helado, no como lo que se obtiene después de la cena, sino como un regalo especial que solían compartir con su madre.

Un Habito que te CAMBIA la vida para MEJOR! ???? - Andres (Septiembre 2021).